Para volver a cre(c)er

La Tercera

Columna
Matías Concha

En un momento en que nuestro país necesita imperiosamente crecer, es meritorio que todas las candidaturas con opciones de alcanzar la presidencia, desde izquierda a derecha, compartan el diagnóstico de que es fundamental promover el crecimiento. Este hecho es probablemente uno de los cambios más importante en la percepción de la opinión pública en los últimos tres años y a pesar de que todos los estudios destacan la convergencia en este punto, la pregunta es cómo bajarlo para que este anhelo no se quede en un discurso y pueda ser comprendido por todos.

Antes que nada, debe haber una valoración por aquellos que, luego de un esfuerzo o planteamiento de un camino determinado, logran salir de la pérdida y generan utilidades. Si queremos promover el crecimiento que genere bienestar, la utilidad no puede ser vista como una eterna fuente de captura, sino como una resultante de un desafío de valor para la sociedad que debe ser promovida en muchos ámbitos. En el mundo no ha habido y no habrá un solo ejemplo de un país que haya alcanzado el desarrollo sin una gran oleada de personas que, mediante condiciones para promover la inversión, configuraron las empresas que canalizaron sus sueños, desarrollos, encadenamientos y soluciones que configuran una real mejora en el nivel de vida de las personas.

De acuerdo con la última encuesta de Criteria, Gestión Social y UAI de “Valor Productivo”, que mide la confianza de las industrias chilenas, se llega a la conclusión de que existe una alta disociación entre la valoración de una elite santiaguina con las afinidades de una mirada regional. En concreto, en materia de empleo, aporte local, innovación productiva, ambiental y aporte al país, desde regiones se valora mucho más a las industrias exportadoras (cobre, litio, frutícola, salmonero o forestal) que una elite que, trastocando su orgullo valora intervenirlo, lo cual afecta importantemente la base de confianza fundamental para promover el crecimiento.

Finalmente, Chile debe tomar conciencia del rol que ejercen sus iniciativas en materia de cambio climático y ecología. Los recientes ejemplos de los tiempos de desarrollo de proyectos permisológicos de Chile en relación con otros países de la región (Arauco y CMPC en Brasil) unido a la creciente oposición a varios proyectos emblemáticos nos lleva a la conclusión que hay una percepción errada del rol y beneficio de contar con empresas referentes desarrollando proyectos en nuestro país en este momento. Chile es irrelevante en el problema del cambio climático, pero el encadenamiento productivo y logístico del cobre, tierras raras, hidrógeno, forestal, pesquero, salmonero y otros nos coloca en una posición determinante para ser parte fundamental de la solución global.

Si bien no existe mejor política pública que el crecimiento y en política hay transversalidad sobre su importancia, la clave es poder entender cómo en Chile en este momento es mejor promover el crecimiento y cómo alinearlo con la mejora en la calidad de vida de las personas.

Los países que se desarrollaron en el pasado con abundantes recursos naturales como Australia, Canadá, Nueva Zelanda o Noruega no lo hicieron culpabilizándose de su origen extractivista o mediante una imposición de cambiar su modelo productivo o naturaleza, sino activando la confianza por medio de sentirse orgullosos de su identidad o vocación productiva, entendiendo su efecto en el mundo entero.

Que el crecimiento no se convierta en un discurso de campaña sin un pie a tierra, sino en la mayor oportunidad para activar las confianzas de Chile con sus regiones. En ese contexto, esta tecla bien tocada y manteniendo el fundamental rol del sector privado, como motor de la vocación productiva, puede convertirse en la mayor fuente de motivación de una nueva generación que quiere volver a creer y crecer, dando respuestas a los grandes desafíos en donde Chile es determinante para mover la aguja.

*El autor de la columna es consejero de la Sofofa

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Nota
The Clinic

Por otro lado, la tercera versión del estudio Valor Productivo -elaborado por Gestión Social, Criteria y la Universidad Adolfo Ibáñez- reveló que el 59% de la población está de acuerdo con que Chile debe fomentar la fabricación nacional de bienes, incluso si estos son más costosos que los productos importados.

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Nota
Minería y Futuro

¿Qué explica esta fijación con la fabricación de baterías? ¿De dónde nace esta expectativa ciudadana por el desarrollo de manufactura en Chile?

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Nota
Ex-Ante

La empresa realizó un estudio sobre la percepción de los chilenos de su matriz exportadora, donde la mayoría no es partidaria de seguir los modelos de países similares al nuestro, como Australia, Noruega y Nueva Zelandia. “La preferencia por China y EE.UU. no sólo coincide con la idea de un desarrollo basado en la manufactura, sino también pone en entredicho dos principios que históricamente han sido muy valorados en Chile: la participación en mercados globales que favorecen el intercambio libre de productos, y la democracia”, señalan en Criteria.

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